viernes, 12 de septiembre de 2008

El Mini del campo

La gama Mini ha sido siempre una de las más exitosas que se recuerdan. Corriera el año que corriera, siempre había (y hay) por la calle una de sus versiones. Con la actualización que sufrió en 2002, el coche creció en dimensiones y en habitabilidad, pero no perdió ese puntito de sofisticación y de juguetonería que simpre le ha caracterizado. Luego llegó la variante cabrio, hace poco más de un año aterrizó la renovación de su versión más familiar y más grande: el Clubman por lo que la gama de este coche contaba con tres modelos diferentes.

Parece que ahí no queda la cosa, y la inglesa ha decidido entrar en una nueva dimensión. Un terreno que ni los más soñadores podían imaginar en un vehículo de estas características. Pero los tiempos cambian y las marcas buscan nuevos campos a los que abrir sus modelos. Nunca mejor dicho, ya que Mini acaba de mostrar un prototipo destinado al conducciones off road: el Mini Crossover Concept.

Un modelo que además de estar destinado para el campo es el primero de la saga que por primera vez supera los 4 metros de longitud. Y es que aunque a simple vista sea un modelo muy parecido al Clubman, guarda multitud de diferencias. Entre ellas, por ejemplo, cuenta con una altura al suelo de 1.589 mm, ideal para su circulación off road, amén de ser más ancho y contar con tracción a las cuatro ruedas. Otro aspecto diferenciador es la disposición de sus puertas. El Mini Crossover Concept presenta cuatro puertas laterales asimétricas, sin pilar central en su lado izquierdo que, según la marca, permiten un acceso más cómodo a cualquiera de sus asientos.

Las dos de la derecha, es decir, la del copiloto y su acompañante trasero son de apertura convencional, mientras que la izquierda delantera es mucho mayor que el resto. Aunque la novedad viene en la trasera izquierda, ya que ésta es levadiza y corredera, como si de una furgoneta se tratara. El portón del maletero es de una sola pieza y se abre hacia un lado (como en el Toyota RAV4 o el Suzuki Grand Vitara) y no hacia ambos como en el Clubman. Con ello se recupera la visiblidad posterior que no ofrecía el Clubman (debido a su división central) pero se pierde en practicidad a la hora de abrir. Y es que este tipo de puertas, a pesar de ofrecer un gran ángulo de carga, no son nada prácticas si se estaciona el vehículo en ciudad, ya que el hueco entre un coche y otro suele ser minúsculo. Para paliar este problema, la luna trasera es practicable y se pueden cargar objetos sin necesidad de abrir el portón, ahora bien, se pierde en anchura y longitud.

El futuro en tus manos

En su interior, los ocupantes se encontrarán una disposición 2+2, con cuatro asientos individuales. Los traseros podrán desplazarse longitudinal y libremente 13 cms, lo que beneficia el espacio destinado para las piernas (en caso de que el pasajero sea muy largo), o el similar para el maletero (que aumentaría su capacidad ligeramente). La capacidad del maletero es mas que notable y el techo panorámico practicable de cristal inundará de luz el habitáculo.
La parte delantera, además de ser a simple vista más habitable que los actuales modelos de la gama, es un guiño al futuro. La disposición de los instrumentos sigue situándose en el centro del salpicadero, pero en esta ocasión es tridimensional, o lo que es lo mismo, el denominado Mini Center Globe. El diseño tridimensional permite integrar más funciones y, además, así se logra una representación más clara de las informaciones y de las funciones de entretenimiento. Pantalla que además puede dividirse en dos mitades mostrando dos informaciones diferentes, una para el conductor y otra para el acompañante.

Pero si esto parece complicado, encender el coche también tiene su proceso. En lugar de utilizar la tradicional llave, el conductor posee una "keyball", un elemento al estilo botón Stop&Start que se coloca en la parte superior del Mini Center Globe. Hecho esto, la "keyball" rueda hasta el centro de la esfera de mando, en el lado dirigido hacia el conductor, será en esa posición cuando pueda pulsarse para poner en marcha el motor. Si se vuelve a pulsar, el motor se apaga y la "keyball" rueda hacia abajo hasta caer a través de un orificio en una pequeña bandeja, donde el conductor puede retirarla cómodamente.

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