martes, 9 de septiembre de 2008

Los amos de la ciudad

Los SUV pierden fuerza. La llegada de la “ecotasa” al panorama español les ha perjudicado enormemente aunque bien es cierto que aún están de moda. Pero poco a poco esa tendencia va dejando lugar a otro segmento. Un segmento que jamás ha flaqueado, vinieran las crisis que vinieran. Un segmento querido por todo el mundo por su funcionalidad y por su rendimiento: el segmento A, o más conocido como el de los utilitarios.

Dentro de este ámbito se sitúan nuestros protagonistas. Tres urbanitas, dueños de la ciudad, con fuerza y energía suficientes para desenvolverse fuera de esa jungla de asfalto: el Citroën C2, el Mazda2 y el Renault Twingo. Dos de ellos acaban de llegar de un serio reestyling, se han modernizado y han cambiado de aires: el Mazda y el Renault. Otro, el C2, incorpora la eficaz mecánica de sus hermanos mayores, el 1.6 HDi de 110 CV.
Los recién llegados se remodelan siguiendo los gustos y las estéticas actuales. Ninguno de los dos mantiene ni una sóla característica de sus predecesores, o bueno, quizá su tamaño. Tanto el Twingo como el Mazda han estilizado su figura y han dejado atrás las formas sosas, feas y cuadradas de los anteriores modelos. Ahora son más aerodinámicos y más deportivos y llegan a un público mucho más amplio.

En cuanto a motorizaciones, el Twingo está más descompensado al contar con tres motores de gasolina y uno diésel, mientras que el Mazda cuenta con dos de gasolina y con una de gasóleo (que además acaba de llegar).
Para la realización de esta prueba se ha decidido probar una motorización de cada modelo, que se unen a la mecánica HDi del C2. Así, al contar con dos diésel, C2 y Twingo, y un gasolina, Mazda2, se establece un dilema entre qué motorización es más recomendable comprar, sobre todo ahora que el gasóleo ha superado a la gasolina. Todos ellos se asocian a una transmisión manual de cinco velocidades.
La respuesta a esta problemática no resulta fácil por lo que lo que habrá que estudiar más detenidamente será el consumo. En este sentido parecería evidente que las motorizaciones diésel debieran desmarcarse, pero no resulta del todo así puesto el consumo del Mazda2 se quedó “estancado” en los 6,1 litros, una cifra nada alejada de los 5,3 litros del C2 o de los 5,0 litros del Twingo (sin duda remodelado coche francés gasta como un mechero).
Pequeños y matones
Si los valores del consumo no han conseguido resolver la cuestión, habrá que tener en cuenta cuál es su comportamiento. Los tres son pequeños, fáciles de manejar y, sobre todo, de estacionar. Pero quizá sea el Twingo el que se lleve la palma, no por ser el más pequeño (mide 3.602 mm, frente a los 3.666 del C2 y los 3.885 del Mazda), si no por ser el que mejor se desenvuelve por las estrechas calles. Ojo, con esto no se pone en entredicho la capacidad urbana de sus rivales, sino que no tienen el mismo desparpajo para moverse por ciudad.
Ya ha queda más que resaltado que son vehículos cuyo hábitat natural es la gran urbe, pero también saben defenderse dignamente en las carreteras y grandes autovías. En este sentido, la lucha se centra más entre el C2 y el Mazda2.
Al presentar una mayor potencia, sobre todo el francés, y un escaso peso, sobre todo el japonés, se convierten rápidamente en pequeñas balas. En cambio, el C2, como buen diésel, comienza a entregar su energía en un régimen de vueltas bajo, 240 Nm a 1.750 rpm, mientras que en el Mazda2 hay que avanzar hasta las 3.500-3.750 rpm para que entregue sus 122 Nm y ver de lo que es capaz, que es mucho.
Pero en ningún caso hay que olvidarse del Twingo. A pesar de ser el que menos caballos presenta, (65 frente a los 85 del japonés y los 110 del compatriota) no desmerece para nada a sus rivales. En seguida comienza a trotar y al ser el más flaco, el velocímetro sube sin parar, de una forma racional aunque demasiado ruidosa.
Ahora bien, en tramos donde las curvas se dejan notar, quizá sea donde el Mazda se desmarque un poco más. Es el que mejor estabilidad presenta, algo que ayuda el hecho de ser el más ancho, pero además de eso su dirección es la más directa y el paso por curva es el más eficaz. Muy de cerca se encuentra el C2, y es que la versión VTS, al ser la más deportiva, presenta una suspensión mejorada. Más alejado en este sentido se encuentra el Twingo, más blandito e inestable que sus rivales.

Grandeza interior
Pero si por algo se caracterizan estos modelos es por su reducido tamaño, tanto exterior como interior. Los tres están enfocados a un público definido: gente joven, principalmente soltera (aunque si se está “comprometido” no pasa nada), y sin la “carga” de llevar niños en la parte trasera.

Por ello, estos modelos presentan unas configuraciones de 2+2, sin posibilidad alguna de que en su parte trasera viajen tres personas, sobre todo en el C2 que presenta butacas individuales en dicha zona. En el caso de que quisiera viajar una quinta persona en el Twingo o en el Mazda, debería ser del tamaño de un niño, pero ¿no acaba de quedar claro que estos coches no son para gente con niños?
Los tres presentan un más que destacable espacio para las piernas y para la cabeza, siendo el del japonés el más amplio y confortable, además, al ser de cinco puertas (a la espera de que en breve llegue la versión 3 puertas) el acceso a las plazas traseras es más cómodo. A nivel de maletero, el asiático también es el que más capacidad presenta con 250 litros, seguido muy de cerca por el Twingo, 230, y muy alejado del C2, 193.
En lo que al puesto de conducción se refiere, todos cuentan con una buena posición pero quizá sean los asientos del C2 los que mejor sujeten. En cuanto a los mandos, su distribución por el salpicadero no es demasiado caótica. Todos se limitan a elementos simples, pero cuentan con materiales de calidad y con un buen acabado. El Twingo y el Mazda, al ser nuevos han cambiado por completo su apariencia interior. Aún así, el modelo francés guarda algún rasgo de su predecesor, como es el conjunto del salpicadero, pero con una mejor calidad.
En definitiva, son tres modelos con carácter y con estilo propio que vuelven a pisar fuerte por la imposición del impuesto de matriculación. Hay que recordar que los dos franceses se libran de pagarlo mientras que el japonés posee un sobrecargo del 4,75% por superar en 9 gr/km el límite. Por lo tanto, además de ser juguetones y divertidos, son ecológicos.

En cambio, uno sobresale, por poco, del resto. Cada uno posee sus propias características pero en conjunto, por rendimiento, por buen hacer y sobre todo por diseño, por historia y sobre todo por precio, el más recomendable es el Renault Twingo 1.5 dCi de 65 CV. Un modelo para utilizarlo en día a día de la ciudad y de la carretera. Aún así los tres son unos amos de la ciudad y la elección se rige según los gustos.

Detalles por mejorar
Ninguno de los tres brilla precisamente por presentar un equipamiento de serie completo, pero es que no son modelos que necesiten incorporar demasiados elementos a su conjunto. Así, a excepción del C2 y únicamente por ser la versión más alta, los otros dos no incorporan un elemento vital como el control de estabilidad.
Por lo demás el equipamiento de serie es un tanto pobre, por ejemplo en el caso del Twingo no se incluye el aire acondicionado (900 euros) o la radio CD, pero por ello es el vehículo más barato de los tres. El Mazda es el segundo más completo y el segundo más caro y su equipamiento de serie es más que destacable aunque más aún lo es el opcional, donde se encuentran elementos como navegador o sistema Bluetooth. Más arriba se posiciona el C2 con un buen equipamiento de serie pero con un pobre equipamiento opcional. Pero el hecho de ser la versión más alta y más completa le justifica en este sentido.

Publicado en Horas Punta del Motor mes de mayo de 2008

No hay comentarios: