Esta nueva gama Serie 1 Cabrio dispone prácticamente de las mismas mecánicas que sus demás hermanos, es decir, que se inicia con el 118i de 143 CV y finaliza con el potente 135i de 306. Entre medias se completa con el 120i y el 125i de 170 y 218 CV, respectivamente, y con el 120d de 177 CV, el único turbodiésel de la gama. Para la realización de esta prueba hemos optado por la versión más común con mecánica gasolina, el 120i.
Dicha versión cuenta con un motor de 2.0 litros de inyección directa de gasolina que ha resultado ser una mecánica más que confortable y eficaz que desarrolla 170 CV de potencia asociado a una transmisión manual de seis velocidades. El único pero que se le puede achacar quizá sea su escasa respuesta en un régimen de revoluciones medio-bajo, dando la sensación de que le cuesta salir y coger el ritmo.
Con buenos aires
Aunque quizá lo más destacable de esta versión sea sin duda la versatilidad que se gana cuando se descapota. Para realizar esta operación hay que esperar tan sólo 22 segundos y también se podrá ejecutar en marcha, siempre y cuando no se superen los 40km/h (lo que es ideal para chaparrones imprevistos).
Una vez que su techo de lona se ha retraído por completo, su lugar de descanso se sitúa en el maletero, más concretamente en un cofre que cuenta con una tapa interna que hay que desplazar previamente. Un maletero que a penas se ve penalizado cuando está situación sucede, puesto que pasa de los 305 litros con la capota puesta a 260 litros con ésta guardada.
Al circular con el techo abierto las sensaciones al volante a penas sufren cambios, a excepción claro está del gusto que da conducir un descapotable y que el sol golpeé directamente en la cabeza. Decimos esto porque en lo que a confort respecta, poco, o casi nada, tiene de diferencia entre viajar capotado o descapotado. A una velocidad intermedia entre 120 y 140 km/h los ocupantes pueden mantener una conversación sin necesidad de pegar gritos y la música se escucha sin problemas. Pero si se quieren evitar del todo las posibles turbulencias posteriores, BMW ofrece como opción (por 381 euros) un paravientos de sencilla colocación, aunque al colocarlo, las plazas posteriores quedan inutilizadas.
Por lo demás, el coche resulta muy fácil, agradable de conducir, y con una elevada sensación de deportividad, sobre todo por su chasis, un tanto rígido, y por ser un modelo de tracción trasera. Su suspensión es un tanto dura y se circula por una carretera en mal estado, las irregularidades del asfalto se dejan notar en exceso.
Calidad alemana
Aún así, el BMW 120i Cabrio ofrece un nivel de confort a la altura de sus hermanos de gama. La habitabilidad en las plazas delanteras es del todo sobresaliente, y más si se adquiere la tapicería de cuero o unos asientos de corte deportivo como los de la unidad probada. El puesto de conducción y la disposición de los mandos, por su parte, no varían nada con respecto a otros Serie 1 de BMW, y que se pueden resumir en dos palabras: calidad alemana.
Eso sí, si lo que te toca es ir de tercer o cuarto pasajero, advertirte que no lo vas a pasar tan bien como si fueras en la fila delantera. Y es que el Serie 1 Cabrio cuenta con unos asientos posteriores muy estrechos, debido a una parte lateral excesivamente voluminosa, y justitos en el espacio destinado para las piernas, hecho que podrá corregirse ligeramente si los ocupantes delanteros no viajan demasiado atrasados. En este caso, una persona de entre 175 y 180 cms podrá viajar sin excesivos problemas, y siempre que el trayecto no sea demasiado largo, ya que estos asientos han sido ideados para un uso ocasional (o para niños), y no para viajes ni personas largas.
No rompe con la tradición
La variante Cabrio de la serie más pequeña de BMW sigue fiel a lo impuesto por sus demás parientes, es decir, buen equipamiento de fábrica pero con necesidad de ser completado por los elementos opcionales.
Así el 120i Cabrio, siendo la segunda versión de las cuatro de gasolina, le corresponde un nivel de equipamiento de serie intermedio: volante deportivo de cuero, faros antiniebla, climatizador, radio CD, control de tracción, ESP, luces diurnas, retrovisores exteriores eléctricos… Pero si se quiere igualar a la unidad probada, habrá que tirar, y mucho, de billetera como por ejemplo: control de crucero (296 euros), interfaz USB (342 euros), intercambiador de 6 CD (488 euros), navegador Business (1.754 euros), instalación de teléfono con Bluetooth (705 euros), control de voz (468 euros), control de distancia de aparcamiento (819 euros), asientos eléctricos (1.423 euros)… y un largo etcétera hasta alcanzar casi los 50.000 euros totales.
En definitiva, la reciente expansión de la Serie 1 de BMW tiene un fin más que justificado si cuenta con versiones como la que ha ocupado estas líneas ya que con la variante Cabrio, el seguidor de BMW abre una nueva puerta a la exclusividad y, sobre todo, dice adiós al mal tiempo y al frío.
Publicado en Horas Punta del Motor del mes de junio de 2008
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