Un excelente motor con una prestaciones y un estilo exterior dignas de un coupé, la amplitud de un space wagon y la seguridad de la ingeniería alemana, unidos al emblema S Line y a la tracción Quattro componen los cuatro aros que forman la parrilla de entrada del Audi A3 Sportback. Todo un lujo para la familia.
¿Qué coche puede juntar el aspecto de un familiar y el motor de un coupé? La respuesta es bien sencilla: el Audi A3 Sportback. La marca alemana es una de las que mejor ha sabido exprimir su presencia en el sector de los vehículos deportivos. Con esta versión más amplia del A3, de hecho es casi 10 cm más largo, posee un motor 2.0 TDi de 170 CV que hará las delicias de aquellos que llevan la velocidad como piedra angular de su conducción (eso sí, sin excederse demasiado porque si no luego llegan las multas).
Pero además es ideal para aquellos padres, o madres, de familia que buscan en su medio de transporte habitual la seguridad y la fiabilidad necesarias para llevar a sus hijos al colegio, para ir al trabajo, o porqué no, para realizar una escapadita de fin de semana.
Fuerza bajo el capó
El A3 Sportback que hemos podido probar incorporaba el motor 2.0 TDi de 170 CV con cuatro cilindros en línea e inyección directa de turbodiésel. Una mecánica poderosa que actúa desde cualquier régimen, entregando todo su par a partir de las 1.750 rpm. A ella se el asocia una transmisión manual de manual de seis velocidades con unos desarrollos excepcionales para realizar una conducción deportiva, evitando así la perdida de potencia. Además su consumo, propio de los diésel de la marca alemana, no es nada exagerado, sólo 6,7 l/100 kms en ciclo mixto.
Otro punto a favor es la tracción a las cuatro ruedas impuesta bajo el dominio de la marca quattro y que logran que el coche se deslice con gran suavidad al tomar las curvas. Al ser un poco más largo, el coche se muestra menos nervioso que la versión corta de la gama y el paso por curva se realiza de forma más segura.
Para todos
Uno de los puntos más característicos de la variante de nuestra prueba son sus dimensiones. En comparación con el A3 “corto”, el Sportback mide 4.292 mm de largo frente a los 4.238 mm de su homónimo más pequeño. Esto se traduce sobre todo en una mayor habitabilidad trasera en donde los ocupantes notarán este aumento de tamaño en el hueco para las piernas y, sobre todo, en el acceso a sus plazas (que en este caso se realiza de una forma muy cómoda mediante la puerta).
El segundo aspecto que mejora es la capacidad del maletero. En nuestra unidad, el hueco para albergar las maletas es de 370 litros ampliables hasta los 1.100 si se abate la segunda fila de asientos, es decir, 20 litros más que la variante de 3 puertas. Por lo demás, el A3 Sportback cuenta con el mismo puesto de conducción y la misma calidad de los materiales que el A3 corto, en ello sí que son gemelos.
El factor ‘S’
Pero además es ideal para aquellos padres, o madres, de familia que buscan en su medio de transporte habitual la seguridad y la fiabilidad necesarias para llevar a sus hijos al colegio, para ir al trabajo, o porqué no, para realizar una escapadita de fin de semana.
Fuerza bajo el capó
El A3 Sportback que hemos podido probar incorporaba el motor 2.0 TDi de 170 CV con cuatro cilindros en línea e inyección directa de turbodiésel. Una mecánica poderosa que actúa desde cualquier régimen, entregando todo su par a partir de las 1.750 rpm. A ella se el asocia una transmisión manual de manual de seis velocidades con unos desarrollos excepcionales para realizar una conducción deportiva, evitando así la perdida de potencia. Además su consumo, propio de los diésel de la marca alemana, no es nada exagerado, sólo 6,7 l/100 kms en ciclo mixto.
Otro punto a favor es la tracción a las cuatro ruedas impuesta bajo el dominio de la marca quattro y que logran que el coche se deslice con gran suavidad al tomar las curvas. Al ser un poco más largo, el coche se muestra menos nervioso que la versión corta de la gama y el paso por curva se realiza de forma más segura.
Para todos
Uno de los puntos más característicos de la variante de nuestra prueba son sus dimensiones. En comparación con el A3 “corto”, el Sportback mide 4.292 mm de largo frente a los 4.238 mm de su homónimo más pequeño. Esto se traduce sobre todo en una mayor habitabilidad trasera en donde los ocupantes notarán este aumento de tamaño en el hueco para las piernas y, sobre todo, en el acceso a sus plazas (que en este caso se realiza de una forma muy cómoda mediante la puerta).El segundo aspecto que mejora es la capacidad del maletero. En nuestra unidad, el hueco para albergar las maletas es de 370 litros ampliables hasta los 1.100 si se abate la segunda fila de asientos, es decir, 20 litros más que la variante de 3 puertas. Por lo demás, el A3 Sportback cuenta con el mismo puesto de conducción y la misma calidad de los materiales que el A3 corto, en ello sí que son gemelos.
El factor ‘S’
Aunque nada de lo anteriormente comentado tendría sentido sin el paquete ‘S’ que incorpora. Palanca de cambios y volante revestidos en cuero, ordenador de a bordo, radio CD, adaptador para el iPod, climatizador bizona, ESP, ABS, tracción a las cuatro ruedas Quattro y un cuadro de mandos con retoques de aluminio... todo ello bajo el logo de los cuatro aros y armonizado con el emblema S Line. Si todo esto se encuentra en el interior el exterior ni mucho menos se queda corto: techo solar ponrámico y eléctrico (open-sky), llantas de 18 pulgadas y la nueva parrilla delantera que le da un aire mucho más deportivo al coche. En definitiva, una combinación de amplitud y seguridad por poco más de 30.000 euros.
Publicado en: El Rotativo nº121
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