jueves, 11 de septiembre de 2008

¡Vaya capricho!

En tiempos de crisis hay determinados modelos de coches que no se resienten. La mayoría, están inscritos dentro del segmento denominado Premium. Su clientela es muy específica y sus características, prestaciones y precio dejan con la boca abierta y con los dientes largos a más de uno y con las ganas de que les toque la lotería a otros muchos.

Es en este pequeño mundo es donde se mueve el protagonista de nuestra prueba. Un modelo que se hizo de rogar y al que mucha gente esperaba con impaciencia. Un modelo con el que su marca, Audi, inició su revolución estética que empieza a mostrarse en otros coches de la gama. Un modelo con el que Audi se vuelve a enganchar a un vagón que tenía abandonado desde hacia ya un tiempo, el de los coupés de cuatro plazas. Un modelo que, además, casi completa la lista numérica de la que hace gala la marca alemana con la incorporación del 5 a su nomenclatura. Con estas pautas es probable que muchos de ustedes sepan ya que estamos hablando del Audi A5.



Un vehículo que lujo que aterriza con la idea de hacer frente a rivales tan competitivos como el Mercedes CLK o el BMW Serie 3 Coupé. Para ello su gama llega cargada de tecnología y de motorizaciones, dos de gasolina (1.8 TFSi de 170 CVy un 3.2 FSi de 265 CV) y dos diésel (un 2.7 V6 TDi de 190 CV y un 3.0 V6 TDi de 239 CV). Aunque a parte cuenta con una variante más potente, un motor V8 de gasolina, atmosférico con inyección directa FSi y 4.2 litros de cilindrada y 354 CV de potencia, que se monta sobre su versión más bestia: el S5.



Para esta prueba, hemos decidido escoger la mecánica más potente de la gama, excluyendo claro está la del S5, por lo tanto estamos hablando del 3.2 FSi de 265 CV. Un motor robusto y potente que hará las delicias de los más deportivos y de los más exigentes. El propulsor que monta es el conocido V6 de 3.2 litros de inyección directa de gasolina que destaca por sus prestaciones y por su comportamiento. En cuanto a las primeras, sólo hay que decir que para llegar a los 100 km/h desde parado tan sólo se necesitan 6,4 segundos y alcanza 250 km/h de velocidad máxima (autolimitada electrónicamente).


Su régimen de actuación comienza entre las 3.000-3.200 rpm rango en el que los 330 Nm de par máximo entran en juego. Pero lo mejor de todo es que el empuje continúa constante hasta las 6.000 rpm y uno es consciente de que el motor puede dar mucho más de sí. El único pero, como es normal en este tipo de coches, se halla en su excesivo gasto de carburante. Y es que durante la prueba la medición de gasto medio se ha cifrado en 11.5 litros a los 100 kms, siempre que se circule de forma normal, pero si el pie derecho se muestra alegre, el consumo se dispara hasta los 15 ó 16 litros. Aunque bien es cierto que el cliente potencial de este modelo lo último que mira es el consumo.


Uno de los puntos más favorables de este motor es la posibilidad de asociarlo a la exitosa caja de cambios automática Tiptronic de seis marchas con levas en el volante, aunque también está disponible con el cambio manual de seis velocidades y con la transmisión Multitronic de ocho marchas. Esta última, en cambio, la penaliza el hecho que no se pueda añadir la tracción Quattro. Tanto si se va tranquilo como si se practica conducción deportiva, este cambio aúna confort, rapidez y efectividad.

Comportamiento y diseño
A simple vista, el Audi A5 se sitúa más a caballo entre un deportivo y una berlina, o para que se entienda mejor, entre un Audi TT y un A4. Se acerca al primero por su ya comentada conducción y por su aspecto más deportivo, así como por la habitabilidad de sus plazas traseras, que sin ser excesivamente pequeñas, no son aptas para adultos de estatura media debido al techo tan bajo que presenta. A una berlina se asemeja por sus dimensiones y aspecto exterior, mide 4,6 metros de largo y 1,8 metros de ancho, y por la habitabilidad, el confort y la calidad del espacio delantero.

Su aspecto exterior mantiene el ADN de la marca de los cuatro aros aunque incorpora elementos novedosos que han servido como lanza de cambio para otros modelos de la gama, como los nuevos A4 y A3. Así, el A5 presenta un diseño más agresivo y aerodinámico con una trasera más robusta y un frontal más voluminoso a los que se añaden elementos novedosos como la luz diurna de tipo LED.


Cuando se circula con el A5, uno se percata que Audi ha fabricado un coche muy estable y fiable, bien sea por carreteras lentas como por tramos de autopista. En los primeros el paso por curva es más que agradable, aunque peca un poco de agilidad, y la adherencia al suelo es enorme, gracias a sus enormes ruedas de medida 245/40 R18 y, sobre todo, si se equipa con la tracción Quattro.


Gran confort delantero
Al acceder habitáculo del A5, por fin se comprende por qué se asemeja este coupé con una berlina. La calidad de sus materiales roza la perfección, la insonorización del interior es perfecta y a penas se entreoye ruido alguno del motor (algo que para los más nostálgicos puede ser una desventaja porque siempre es agradable escuchar el rugido de un motor de estas características), y la habitabilidad de las plazas delanteras es sobresaliente. Ambas butacas recogen muy bien a sus ocupantes y en el caso del conductor, la visibilidad es bastante buena. Además, los mandos están bien situados, aunque si la unidad equipa el MMI de Audi (sistema de navegación) el piloto puede perderse en un mar de botones y ruedas.

No sucede lo mismo con las dos plazas traseras, que si bien son más practicables que las de un Audi TT, no han sido fabricadas para que dos adultos de estatura media realicen un viaje largo, sino más bien esporádico. Ambas se ven penalizadas por una altura al techo bastante escasa, que también perjudica la visibilidad del conductor, por un hueco para las piernas escaso y por un acceso bastante limitado. En cambio, anchura es de lo mejor del segmento.


El maletero es uno de los puntos que quizá más sorprenda. Cuenta con 455 litros de capacidad y es más grande que el de un BMW Serie 3 coupé (450 litros). Además se puede ampliar si se abate el respaldo de la fila trasera por lo que el espacio resultante da más que de sobra para transportar unos esquís o unos palos de golf.


Completo pero con necesidades
Quien pueda adquirir este modelo, y más concretamente esta versión, debe saber que se lleva de serie un coche de lo más completo puesto que cuenta con elementos como retrovisores exteriores eléctricos con intermitentes LED integrados, neumáticos 225/50 R17, inserciones del interior en aluminio y platino micrometálico, climatizador trizona, sensores de luces y de lluvia, volante deportivo multifunción revestido en cuero, asientos delanteros deportivos con regulación eléctrica lumbar, radio CD…


Aunque como sucede en muchos modelos de este tipo, el comprador siempre necesita más y por ello el A5 cuenta con un amplio equipamiento opcional que incluye elementos como el Audi Park System, el navegador, faros de Xenón, techo solar panorámico abatible, lavafaros, luz dinámica adaptativa, inserciones del interior en madera, saco portaesquís, retrovisor interior antideslumbrante, asientos de cuero, calefactables y eléctricos… y un largo etécetera.


Con el A5, Audi entra con fuerza en el terreno de los coupés de cuatro plazas sabedora de su trayectoria con otros modelos y con la intención de colocarse en los puestos más altos de la lista. Eso sí, por el momento este modelo está al alcance de muy pocos y sin duda sería el capricho perfecto de otros muchos puesto que su precio de salida para esta versión se marca en 52.390 euros.


Publicado en Horas Punta del Motor del mes de julio de 2008


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