lunes, 6 de octubre de 2008

Hyundai se sube al carro

Queda claro que el segmento C (el de los compactos) es el que mayor tirón y aprecio despierta entre el consumidor de coches. De hecho, de los 471.000 vehículos que se han vendido hasta el momento en España, este segmento engloba el 31,8% de las ventas, con 149.757 unidades vendidas. Por eso, una coreana, Hyundai, con su i30 quiere entrar de lleno este club tan selecto.

En cambio, una de las marcas más reconocidas mundialmente llevaba mucho tiempo descolgada de este segmento; nos estamos refiriendo a Hyundai. La coreana quedaba fuera de este grupo al no contar con un vehículo de garantías capaz de hacer competencia a los dominadores (Ford, Renault, Citroën, Seat…). Por ello, sus cabezas pensantes e ingenieros, tras horas y horas de divagación decidieron dar a luz al protagonista de estas prueba: el i30.
Con este modelo, Hyundai quiere plantarle cara a los todopoderosos Focus, Mégane o C4. Y vaya si les puede plantar cara. El coreano rebosa buenas intenciones por cada rincón de su chasis y de su interior y en poco tiempo ha sabido posicionarse entre la élite automovilística. Tal es así que ya ha sido nombrado coche del año 2008, y eso dice mucho a su favor.

Perfecto interior
Culpa de ese éxito lo tiene un diseño exterior atrevido y una apariencia interior cuidada que ha sabido captar un gran número de consumidores. Nada más acceder al habitáculo la primera sensación que se obtiene es la de un coche bien hecho, con buenos materiales y muy cómodo.

Los asientos envuelven muy bien a los ocupantes, aunque la tapicería de cuero (de serie en el acabado Premium) es un tanto resbaladiza, el puesto de conducción es cómodo con una correcta visibilidad delantera, un poco limitada la posterior, buen acceso a los mandos, volante de magnífico tacto, y el espacio general es más que amplio.
Sobre todo en la parte posterior, donde el hueco para las piernas es ancho en las dos butacas exteriores, no así en la central que queda penalizada por un túnel central un tanto voluminoso, eso sí, si el conductor mide más de un 180 cms, los ocupantes traseros comenzarán a ir un poco apretados. El maletero cuenta con 340 litros, que aunque no le convierten en líder de su segmento, sí supera a cabezas de serie como el Mégane (330 litros). Además, si se abate la segunda fila de asientos esta capacidad aumenta hasta los 1.250 litros.
Pero quizá lo más llamativo del i30 sea el nivel de acabado que presentan sus materiales. Se mire por donde se mire todo está perfectamente realizado. Eso sí, quizá el diseño de la instrumentación nos ha parecido un tanto sobrio, pero funcional. Además cuenta un sin fin de huecos portaobjetos (en las puertas, en el túnel central, en el salpicadero…) a lo que se añade una guantera refrigerada de medianas proporciones.
No se puede pedir más

La mecánica 2.0 CRDi únicamente está disponible con el nivel de acabado más alto, es decir, con el Premium, por lo tanto, el i30 llega cargado hasta los dientes de elementos. Así, de serie incorpora radio CD con mp3, climatizador, asientos de cuero, retrovisores exteriores eléctricos escamoteables y calefactables, volante multifunción regulable en altura y profundidad, control de crucero, sensor de lluvia, de luces y de aparcamiento, ESP y TCS, techo solar eléctrico, asientos calefactables y un largo etcétera.

Únicamente quedan como opción las llantas de 17 pulgadas (997 euros), el kit manos libres con Bluetooth integrado (268 euros), el alerón posterior (223 euros), el enganche para remolque desmontable (480 euros), kit de bajos (612 euros) y el navegador integrado (694 euros).

Comportamiento de líder
A pesar de que la motorización más solicitada, y accesible, por el público ha sido el 1.6 CRDi de 115 CV, para la realización de esta prueba se ha obtenido la más alta de entre las versiones diésel, es decir, la 2.0 CRDi, de cuatro cilindros con inyección common rail, turbo de geometría variable e intercooler que desarrolla 140 CV de potencia.

Un motor que hace que el Hyundai i30 se mueva con una soltura y una ligereza envidiables. Una mecánica muy progresiva y silenciosa que comienza a empujar desde las 1.750 rpm y no deja de entregar fuerza hasta las 4.000 revoluciones. Asociada a ella se encuentra una transmisión manual de seis velocidades, que cuenta un tacto muy refinado y con unos desarrollos bien escogidos. En lo que se refiere al consumo, durante la prueba se ha podido medir un gasto medio de seis litros por cada 100 kms, una cifra no muy alejada de la que otorga la propia marca (5,5 litros).

Pero ¿cómo se comporta este compacto coreano? La respuesta es muy positiva puesto que el i30 se amolda perfectamente a cualquier situación, siempre que se le lleve a un ritmo normal, que es para lo que este coche ha sido concebido. A pesar de que su mecánica pide guerra, cuando se intenta satisfacer sus necesidades, pueden aparecer los primeros “sustos”, sobre todo en tramos muy virados, donde el coche tiende a subvirar levemente.

Por lo demás, el i30 deja muestra de que Hyundai ha vuelto a subirse con fuerza a un carro del que saltó hace mucho tiempo y del que por el momento no piensa volver a bajarse.

Publicado en Horas Punta del Motor del mes de junio de 2008

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